
Cuando ellos llegaban allí veían si no había nadie cerca y entonces cogían dos pedazos de madera, los cruzaban, cerraban los ojos y llamaban al Saci en silencio.
Entonces ellos oían un silbo y sentían un viento. De repente todo volvía silencioso…entonces, el Saci cogía los pedazos de madera y ellas caían al suelo. Cuando ellos abrían sus ojos, el Saci había desaparecido!
Después ellos intentavam buscarlo mas nunca lo encontraban, despúes con mucho miedo, salían corriendo, pero el otro día volvían a la floresta para llamar el Saci otra vez.
Contador: José Garcia



Muy bien, Biacita!!!!
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