segunda-feira, 18 de abril de 2011

Grasa de Gallina

Cuando yo era más niña, mi abuela Maria Alice siempre me contaba una historia así:
Era una tarde de sol, mis dos tíos y mi abuela fueran pasear en el jardín y después fueran a tomar helado en una heladería.
Fernando tenía un año de edad y Lucia tenía ocho meses. El día estaba óptimo, pasaran por la casa de Marta y ella los invitó para una fiesta de cumpleaños, entonces fueron a comprar un regalo y después a la casa  para arreglarse.
Cuando llegaran a la casa, mi abuela preparó la bañera para bañar a Lucia. En aquél tiempo el agua no era caliente, entonces mi abuela tenía que calentar el agua en horno a leña. Mientas el agua calentaba, Lucia empezó a toser y no paró más. La vecina de mi abuela, que se llamaba Lourdes, dio a ella grasa de gallina para dar a Lucia y mejorar su tos. Mi abuela estaba bañando a Lucia encima de la cama y Fernando quería ayudarla.
Fernando cogió la taza de grasa de gallina caliente y la tiró en la cabeza de Lucia, ella quedó toda cubierta de grasa de gallina. Mi abuela desesperada empezó  a llorar, Lourdes fue a su casa ver qué estaba pasando. Ella calentó el agua para mi abuela, después de media hora mi abuela los bañó y ellos fueran a la fiesta.
   escritor: Julia
   contador:Maria

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