Mi abuelo me dijo que cuando era jóven trabajaba en la Farmacia Drogalar y todavía vivía com mi abuela y mi madre, en una casa en la calle Orlando Basseto. Todos los días él salía de su casa y partía a trabajar. Pero un día el vio un camión parado en la bajada cerca de la farmácia donde trabajaba y penso que era peligroso un camión tan grande como aquél parado en una bajada tan escarpada.
Entonces después de atender a su cliente, escuchó un gran urído. Entonces vino aquel gran camión bajando la calle, y vio que no había nadie. Él corrió atrás del camión, saltó para dentro de él y logroo pararlo. Matheus Martins Mendonça, n°14